12:38 horas
Húmedo. Fresco
Les decía que extrañas presencias merodeaban esa noche en la recámara de este humilde servidor de Satán. ¿Si me entienden o prefieren que omita detalles? Ok, omitiré detalles morbosos y no les contaré que minutos antes Ginger Lynn estaba jadeante y desnuda en mi pantalla. Continúo.
Después de que el gran Pete Sandoval se manifestara con rápidos seicillos y extraños compaces en cuatro cuartos, salí a la calle para detectar de donde provenía tal designio del Dios Baterista.
Dicen que los caminos son misteriosos y entonces vi la luz.
A 47 beats por minuto un cable de casa del cerdo de mi vecino (el mismo maldito Priista que sale en la televisión contando cuentos y diciendo pendejadas sobre filosofía Maruchan) prendía y apagaba con perfección cronométrica una pequeña chisma, luz incandecente de belleza extrema y esperanza abstracta.
Ahi me rendí y no recé más a dioses mundanos y entonces viví para contarlo.
Una chisma que se convierte en llamas, una luz que regala visión para los ciegos, un ritmo que seduce mi corazón y un maldito click que no me deja dormir.
Sí, a veces la voz de Dios es tan fuerte que podríamos caer fulminados por la perfección de lo desconocido.
"Chinga tu madre Dios", pensé y luego lo grité. "Por qué tengo que presenciar tu magnificencia y sólo ser un testigo silencioso e impotente de tal belleza incongruente a un mundo que sólo me hace jactarme de su imperfección". Llamé entonces al teléfono de mi vecino para decirle que esto se podía incenciar y una secretaria con voz de robot me respondió: "Se lo diré al licenciado para que haga algo". Y no hizo nada el cabrón. Ni habló, ni dio la cara y no arregló su cable. Como si este moderno Juan Bautista supiera que a los designios de Dios nadie puede oponerse.
Shiiiiiiiit!!!!